Juego de Conos

Descubren a Arya Stark dando masajes en Plaza Bolognesi

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(Agencias Invidentes) Cansada de los constantes maltratos y vejaciones a los que fue sometida en Braavos en su camino para ser “nadie”, Arya Stark decidió abandonar dicha ciudad e instalarse en Lima, en donde según ella, podía encontrar mejores condiciones de vida.

No obstante, se supo, la hija del decapitado lord Ned Stark, se llevó una gran desilusión en su arribo a la Ciudad de los Reyes, debido a que pesar de poseer el linaje hasta los Primeros Hombres, fue tratada como una ciega más en esta ciudad de mierda donde solo encontró indiferencia y caridad.

Así, tuvo que subir a los Chosicanos a cantar a capela los hits de Corazón Serrano y con una bolsa de turrones Arequipay en mano ganarse la vida por cerca de dos meses. Hastiada de que no le compren los turrones, inventó ser una ex drogadicta recién salida del penal de mujeres de Chorrillos, lo cual repercutió positivamente en sus ventas diarias. No obstante, dicha situación no duró mucho tiempo ya que en uno de sus recorridos se topó con un representante del Centro Victoria Clamor en el Barrio quien la acusó de malograrle la plaza.

En más de diez oportunidades, la hermana de Robb, Rey del Norte, casi pierde la vida en los cruces de las avenidas del centro de Lima, debido a que los taxis y combis no respetaban las luces rojas de los semáforos, pero sobre todo porque ninguna persona le ayudaba a moverse por la ciudad.

Luego de unas semanas de vivir en la intemperie mendigando y tras sufrir la pérdida de su perro-guía en un accidente en la Av. Garcilaso de la Vega (una Orión lo atropelló), Arya conoció a un grupo de personas con su misma “limitación física”, quienes la invitaron a participar en una serie de reuniones en su local de la Plaza Bolognesi. Gracias a unas capacitaciones pudo aprender la habilidad de dar masajes, que le permitió trabajar, mejorar sus condiciones de vida y sacar su carnet del Conadis.

No obstante, se supo la joven piensa regresar a su ciudad natal ya que está interesada en replicar la experiencia y fundar así la Unión Nacional de Ciegos de Invernalia, no sin antes poner en su lista de valar morghulis al chofer de la Orión que mató a su perro, al cobrador del Chosicano que no la dejó subir para vender sus turrones, al representante del Centro Victoria que la amenazó con “ajustarla”, al pervertido que le metió la mano mientras le ayudaba a cruzar la Av. 28 de Julio, a la tía que se fue sin pagar los masajes porque pensó que no la veía, pero la sentía, al alcalde Castañeda por no implementar baldosas podotáctiles en las avenidas del centro y a todos los limeños que la ignoraron por el simple hecho de ser una ciega más.

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