Editorial

208 trilladoras en todo el país: el Perú del Siglo XVII que Velasco encontró

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El Censo Agropecuario del Perú de 1961 podría deprimir a cualquier jefe de Estado de un país moderno. No había nada que celebrar. Lima colapsaba con tugurios donde ya no cabían más campesinos que no encontraban trabajo en el campo, y el país no era un país, sino un montón de haciendas cuyos límites se perdían en el horizonte, y empleaban mano de obra esclava, ¡en plena época de los aviones supersónicos! Miremos algunos resultados para entender la Reforma Agraria. La cosa es simple: la oligarquía estaba palteando tanto, que hasta los militares, que eran tan izquierdistas como Ronald Reagan, estuvieron de acuerdo en acabar con ellos.

El rico Censo Agropecuario de Sudán del Sur Perú.

Esta Suiza latina tenía sólo 134 000 ha cultivadas. El resto, un 23 % de las tierras, no aportaban nada, mientras que casi 9 millones de hectáreas eran pastos y casi 1.2 millones de hectáreas, pese a ser cultivables, no era producidas. Éramos básicamente un país que servía para engordar cabras y llamas. Claro que engordar ganado no está mal, si eres Nepal.

Si esta fuera una torta, tendría unos ocho octógonos.

En comparación, el Censo Agropecuario del 2012 detalla que tenemos 3 790 000 hectáreas cultivadas,. Un millón de hectáreas más con comunidades campesinas que sin ellas. Ninguna hacienda podía hacer uso real de su frontera agrícola, por eso había tanto pasto. La hacienda era, pues, ineficiente, por lo que los hacendados tenían que alquilar “sus tierras” a los indígenas y colonos que vivían en los límites de las tierras, ¿y sabes con qué pagaban ese alquiler? Así es, con su mano de obra en las tierras del hacendado. Es decir, encima de no ser productivos, esclavizaban.

Hay cosas más escandalosas: unidades que tenían entre 50 y 2500 hectáreas controlaban un total de 4 millones de Ha, mientras que las unidades que tenían más de 2500 ¡tenían 10 millones de hectáreas del país!, ¡sólo teníamos 17 millones!, ¡solo 3 millones para los pequeños!

Debes entender que una “unidad” constituye a todos los que poseen una tierra: sociedades mercantiles, fundos, sociedades anónimas, familias. Podemos considerar que a partir de las 50 hectáreas una “unidad” ya se trata de un mediano terrateniente, mientras que quienes tenían más de 500 hectáreas ya eran grandes terratenientes. En cristiano, los hacendados de mierda esos se repartían 14 millones de 17, con el sudor de la frente de otros.

Veamos el siguiente cuadro para contextualizar: 1026 unidades controlaban 10 651 830 hectáreas. Es decir, mil propietarios del país se repartían cada uno 10 mil ha. Mientras que 776 mil unidades -indígenas, colonos, yanaconas- se debían repartir un total de 1 513 000 ha (2 ha para cada uno en promedio). Si Sendero Luminoso hubiera encontrado esto, ahora la Plaza Dos de Mayo se llamaría la Plaza Gonzalo.

Sospechamos que los 42 que no declararon eran tíos de Rosa María Palacios.

Para entender mejor este drama, miremos cómo se veía en gráfica. La barrita sin líneas representa al propietario y la barrita con línea la tierra que ocupaba. Ni los chilenos nos hicieron tanto daño como los hacendados.

El Director Nacional de Estadísticas y Censos, Numa León, afirmó, tras presentar las cifras, que teníamos una buena tenencia de tierra, porque la mayoría de tierras estaban en manos de propietarios. Hay que reconocer que el tío podría haber sido redactor de El Panfleto como las huevas.

Cómo estaban repartidas las regiones

Un total de 3638 predios ocupaban un total de 13 923 936 hectáreas.

En Amazonas 107 se repartían 694 mil ha.
En Apurímac 106 se repartían 533 327 ha.
En Arequipa 322 se repartían 477 845 ha.
En Ayacucho 151 se repartían 339 538 ha.
En Cajamarca 189 se repartían 717 529 ha.
En Cusco (agárrense) 469 se repartían 1 420 905 ha.
En Huancavelica 157 se repartían 514 449 ha.

Esto tiene que leerse escuchando “Los peruanos pasan”, carajo.

Pero hay que hacer una salvedad: de los que poseen más de 500 hectáreas (3 638), hay una parte que son comunidades grandes -osea, algunas comunidades indígenas que no fueron doblegadas, como las de Reque, Catacaos y el Mantaro-, 242, las que se reparten 1 millón 395 ha. En contraste, el resto de afortunados (3 025 personas y 351 sociedades) 11 millones de hectáreas. Ternuras.

Ocupación real de la tierra

La tierra es de quien la trabaja, decía el taytacha Velasco, por eso hay que ver quiénes la tienen realmente: 18 mil yanaconas ocupan 96 mil ha, 44 mil comuneros ocupan 48 mil y 594 comunidades 1 millón 452 mil. En contraste, 574 mil señores ocupan casi 12 millones de hectáreas, y arriendan 2 millones más.

En Piura, 1300 yanaconas tenían una hectárea cada uno, 2400 comuneros 2 ha, 6 comunidades 565 ha y 19 MIL PROPIETARIOS 504 MIL, ADEMÁS DE QUE ARRENDABAN OTRAS 1 813 MIL!!!!!!

Un país de cuatreros

Éramos un país secuestrado por ladrones vaqueros: de 3 millones 798 vacas, el 63.7 % estaba en manos de propietarios privados.

Por otro lado, 632 parroquianos que poseían más de 2500 hectáreas cada uno poseían 1 millón 43 mil ovejas.

Un país que se araba igual que en 1492

El Perú de primer mundo de antes de la Reforma tenía 7 mil tractores, 208 trilladoras y 520 segadoras. El Estado también tenía su maquinaria, pero se la prestaba a las haciendas de la costa. Así, de 293 tractores, tenía 84 en Ica y 63 en Lambayeque. Madre de Dios tenía 1 tractor. 80 % de la tierra era trabajada utilizando humanos y solo el 2 % con máquinas.

Mira el país que nos dejaron las haciendas. Quebrado, sin posibilidad de planificar ciudades, porque todo estaba en manos de unos viejos ladrones que jugaban a los alcaldes de las tierras que habían robado.

Pero no se van a quedar así, aquí en El Panfleto jodimos con la Reforma Agraria desde que nacimos, cuando hablar del tema parecía un tema de loquitos fanáticos, y aquí estamos, reconociéndonos cada día más como hijos de la Reforma del Taytacha Velasco, y no vamos a parar hasta que un nuevo giro radical vuelva y se cargue a toda esa lumpenburguesía que ha vuelto a apoderarse de las tierras, que se lleva el país en peajes, que asesina dirigentes comunales para arrebatarles sus tierras.

Los hijos de la Reforma ya fuimos a la escuela, y ahora educados los vamos a hacer pagar todo lo que le hicieron a este país luego de 1975. Y no, no los vamos a matar ni meterles bala, les vamos a ganar en la cancha, en su pepa, y los queremos vivitos y sanitos para que paguen todito acá en la tierra.

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